Sé que el brillo de tu tierna mirada
me domina.
Sé que tambaleas y,
que mi mano en tu espalda te ayuda.
Siento tranquilidad y alegría a tu lado,
como una libélula azul volando
sobre el cálido charco veraniego.
Alargas tus brazos hacia mi,
me babeas los mofletes
y sonríes.
Me gusta tu sonrisa,
arrugas la nariz como si
fueses una ardilla con cien bellotas.
A veces lloras y ríes
entonces, das miedo.
Y es que eres tan pequeñita
que me veo grande.
Y quiero enseñarte
todas las maravillas que
adornan el mundo.
Te quiero Alejandra, desde que te vi.