El tiempo pasa...
pero mis pensamientos se estancan
como charcos de barro,
barro del que nací.
El carbón me abrazará hasta el delirio
cubriendo mis cenizas mechas y,
sobornar al reloj un día
menos para que mi piel
no se oxide con la ida y la avenida
de tus cálidos gemidos en mi pecho.
Transformada en un cúmulo de melancolía
me vengo para volver
en tu eólica lengua.
Y así, decrepitada en el abismo
grito desesperada como un animal.
Escondida en hombros de gigantes,
Algún día, tal vez, me encontrarás
recubierta de caracola,
improvisando las últimas décadas del
cosmo.
Te entrego un mapa de ciclones
para que sientas como los lobos aullan
al manantial del vacío,
donde el tiempo y el espacio colapsan y,
recordarte un día más que debes
emborracharte hasta que dejes de sentir
la gravedad del asunto.