Anunciar el alba

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"Querida imaginación, lo que amo sobre todo en ti es que no perdonas." André Breton

miércoles, 19 de agosto de 2015

Nacemos capitanes con diferentes navíos.

Llega la hora de

matar el ladrón de la energía desdeñosa de oportunidades,

pero
da miedo 
se siente el miedo
más que adentrarse en una selva repleta de agujeros negros que pueden absorber tu cuerpo y trasladarlo hacia otro hemisferio.

Ese agujero negro que te desintegra por dentro.
Opinan y te miran.
Son exigentes las miradas que penetran en la voz interna y dicen cómo se debe actuar, sentir, mostrar, esconder y ser.

Silencio

Se hace el silencio del capitán que llevas dentro y te dirige sobre el denso océano de oportunidades.

Dirigías ese barco siendo el dueño de tus ideas y emociones; teniendo ilusiones que tu creaste y que esos piratas robaron.
Oro

Tus tesoros, brillantes e ilusorios los han atrapado para hacerse fundas dentales y comer pollo frito.


Ahora, nada queda, todavía eres capitán y tu navío depende de ti. 

Cubo de la Galga

https://rutasymas1.wordpress.com/2014/03/30/ruta-cubo-de-la-galga-puntallana-la-palma/



Muy buen enlace para recordar una experiencia imborrable

sábado, 15 de agosto de 2015

Segundo capítulo.Nuevos integrantes en el grupo

Nuevos integrantes en el grupo



Una tarde de verano nos visitó Aitor, de la familia de Tor, puesto que su padre se llama Víctor y su hermano Héctor, todos terminan sus nombres con esas tres letras T-O-R. Ellos dicen que tienen dentro de sí los poderes del rayo, aunque todavía no se han atrevido a utilizarlos.

Aitor supo que era diferente a los demás, su comportamiento era singular, tranquilo pero siempre alerta a hechos sobrenaturales. En cuanto Flecha de fuego y Helen se reunieron le contaron con pelos y señales como encontraron sus poderes. Aitor sin dudarlo afirmó que lo sabía y desveló innumerables verdades que a ojos de otros estaban ocultos.

No se habían percatado que en el piso superior de la vivienda de Helen se encontraba un portal, un agujero de gusano que permitía la tele transportación. Y como todo portal, éste tenía un guardián muy especial, Ícaro, un señor conejo bastante armonioso, se camuflaba muy bien entre los terrestres y solo Aitor podía conversar con él.
Mientras tanto, Flecha roja había descubierto su nombre interno, Daraen, a efectos de su personaje favorito de un juego bastante reconocible, se identificaba porque llevaba consigo una flecha en forma de rayo. Daraen estaba encontrando su propia identidad aprendiendo nuevos hechizos, leyendo y utilizando sus pensamientos mágicos.

Helen necesitaba salir a entrenar con los dos hechiceros a un parque terráqueo que había descubierto junto con su compañero aún no nombrado en estas páginas.
Los tres se atrevieron a recorrer aquel parque lleno de escondites y laberintos. Era un lugar alejado de los terrestres y de las espías más arpías de la galaxia, las palomas. Siempre atentas de cualquier movimiento sospechoso y mágico que ocurriera en la Tierra. Utilizando sus cacas marcaban a los humanos para que éstos no sufrieran el poder de la magia.

Menos mal que nuestros protagonistas estaban inmunizados a cualquier mandato de éstas. Es una larga historia, pero creo que tengo un par de minutos para contarla. Hace muchos años el padre de Helen decidió entrenar espías, ellas, las palomas. Sabía que si se aliaba a ellas, éstas serían afables con su familia y no comunicarían nada extraño a los guardianes del planeta Tierra. El padre de Helen conspiraba la presencia de poderes sobrenaturales en sus tres hijos y no quería que nada malo les pasara.

Las palomas que entrenaba eran de la liga mayor, es decir, de la élite platino. Ellas viajaban en tiempo record todas las islas del archipiélago. Era un entrenamiento duro, cada paloma debía recorrer las montañas más altas y profundas al menos dos veces a la semana. Así es como se reclutaba a las espías más audaces.
Aunque cuando salían del hogar, las otras palomas sospechaban de los poderes de Helen, ella tenía que estar atenta a cualquier movimiento extraño en el ambiente cuando se encontraba con Daraen y Aitor.

Aquella tarde de verano fue memorable porque en el parque terrestre fue donde Aitor encontró su verdadero nombre Super pegajoso, predecía los objetos que estaban ocultos y además indicaba algunos caminos muy fiables. Su primera conexión con los dragones fue en aquel parque. Encontró un mapa, se lo dio a Helen para que lo interpretara, lo abrió y dio un salto atrás, se asustó, porque dentro se encontraba una cría de dragón.

Empezó a hacer frío, se estaba acercando la noche; así que se refugiaron en su morada custodiada por espías entrenadas. Cuál fue su sorpresa que se encontraron a un viejo amigo y compañero de Helen, su amor eterno.

Primer capítulo. De cómo nos convertimos en Flecha roja y Helen X2

De cómo nos convertimos en Flecha roja y Helen X2



Nuestras aventuras comenzaron. ¡Ah, por cierto, nosotros nos llamamos Helen y el mago mágico Flecha de fuego! Fuimos a la montaña mágica, allí nos encontramos con un troll recubierto de diversas esporas verdes y amarillas sujetas por aparentes ramas, cuyas ramas eran el hogar perfecto para las abejas reinas. Aquellos trols eran guardianes de la cima de la montaña, nos giramos y pudimos observar un cartel que decía COLMENILLAS, allí al píe de aquella casa con aquel letrero sucedió algo inimaginable a ojos de su tía de veintitrés años y su sobrino de ocho.
Ambos se miraron y lo sintieron, sus cuerpos eran los mismos pero su visión era aún más nítida que nunca, su voz era suave, sus poderes… SUS PODERES, ¡TENÍAN PODERES!
Nos miramos y ya sabíamos que el efecto de la cima de la montaña había causado estragos en nuestros cuerpos de simples mortales.
Héctor era Flecha de fuego, él tenía la capacidad de controlar llamaradas de fuego. Estaba sintiendo por primera vez la sensación de controlar el elemento de Marte, aquel montículo de tierra estaba conectado con la estrella cuneiforme encargada de concebir los elementos de la Galaxia.

Liyi era Helen X2, su sangre era diferente, era azul porque en sus venas trasportaba minúsculos leucocitos de escarcha. Ella había experimentado esa sensación muchísimo antes, pero aún no se lo había desvelado a nadie, era muy temeraria. Pero la historia de cómo Liyi supo que era Helen la sabrás en otra ocasión.

jueves, 13 de agosto de 2015

Única

Cuando regaba las plantas de su jardín se daba cuenta que era necesario sentir la brisa proveniente de la montaña.

Como hábito cerraba sus grandes ojos marrones e imaginaba ser como ella, tan sencilla, perfumada y colorida. Pues, ella siempre disfrutaba de las insoportables pequeñas gotas de lluvia que acaban empapando. Sí, esa criatura terrestre amarilla y diminuta.

El amanecer se convirtió en su estación favorita, porque significaba que iba a contemplarla, ofrecerle un poco de agua, disfrutar del suave olor, no quería que se fuera, ella era su fiel compañera. Y su afirmación más certera durante seis inviernos era que ni un campo repleto de copias de ese mismo ser que le adormecía en sus peores pesadillas, se podría igualar a su verdadera esencia natural. Se atrevía a decir en público que había tenido el placer de contemplar a otras, pero ninguna como ella, tan dulce y elegante, se merecía el nombre de una estrella.

Aquella flor de su jardín que relucía tan brillante que en su imaginación siempre quedó el recuerdo aromático que apaciguaba sus temores más profundos.

Ella
su doncella
generaba fusiones de
vivencias
en sueños de mediodía.
Ella
que fue su centinela
irradió sus sentidos
para hacer su vida
más amena