Ellos se rebosan en sus historias y pesquisas que han sobrevivido al paso de las primaveras. Oídos inquietantes y aburridos los escuchan, mientras los entonces y las exclamaciones tipo OH! abundan. Las mujeres expresan su aprobación y asienten con la cabeza zarandeándola de arriba hacia abajo, también añaden información a la historieta, datos que sobran, pero que son muy importantes, como la profesión de la prima segunda del cuñado de la vecina.
-¡Niñas, a jugar a la terraza! decía la abuela soltera.
Vestidos costosos abundaban en aquella sala. ¿cuánto hilo habría allí? y ¿cuántas mentes desabrochadas? Bueno, a mi me cobraban por esto, servir copas hasta que los ricos se vuelvan pobres. Pero me divertía tanto viendo aquellas mentiras desveladas con dulces bebidas que me debían.
Bienvenidos señoras y señores al blog de una maniaca de las letras. ¡Pasen y vean qué barbaries inundan mi ser!
Anunciar el alba
"Querida imaginación, lo que amo sobre todo en ti es que no perdonas." André Breton
miércoles, 15 de agosto de 2012
viernes, 10 de agosto de 2012
Dar sentido a las coincidencias, sería algo inepto para la razón.
Veracidad correspondiente de las verdes oníricas praderas. Deslizantes en invierno, pero mohosas en la estación del viento. Te encuentras en un sendero hacia el atardecer que conduce hacia la anchura de lo infinito, sin embargo, la curiosidad, te revive. Encuentras el espacio idóneo, allí está lo mejor, aunque todo lo que buscas esta en tu interior, cierras los ojos, todo está blanco. En la lejanía, hay una mujer caminando , en sus manos un lactante llorando. Sus mantos cubrían su cuerpo, los árboles eran meras piezas que conducían al laberinto de la noche. Mientras la luna rozaba el pico de la montaña gélida, ella buscaba un sitio seguro donde poder recostarse sobre el pequeño, y así darle el suficiente calor como para que dejara de temblar. El rugir de las tripas se deslizaba con la dulce mirada, él era feliz, no entendía por qué su madre huía. De repente, abres los ojos, todo está negro, al lado de ti, una cripta. Imaginas que en aquel solitario lugar habrían muerto centenares de marineros o fareros. Pero no, allí yacía el cuerpo de aquella mujer, que protegía a su retoño. Su destino, el mar, pero su meta era la vida. Consciente del breve sueño, regresas a tu hogar y lo cuentas, pero nadie te cree. Es imposible que puedas ser tan verídico, a la hora de soñar. Son solo cuentos de la segunda guerra mundial, sólo es historia.
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