Anunciar el alba

Anunciar el alba
"Querida imaginación, lo que amo sobre todo en ti es que no perdonas." André Breton

lunes, 16 de julio de 2012


No es una litera coetánea a la actualidad de la época,  sino un estado común en cada estado, en cada época. Necesariamente hemos sido fruto de unos cánones identificativos y representativos de una escala social en nuestro entorno. No es de extrañar el remontarnos a la idea del hombre cromañón que cazaba y a la mujer que complementaba su tarea fortaleciendo las generaciones. Porque cada persona desde que invierte la novena oscuridad hacia la luz forzada, es doblemente forzado a escoger un camino, siempre regido por alguien superior, por un padre, un maestro, un jefe, un gobierno. Y esto da que pensar que un hombre libre, solo es libre cuando llega al poder absoluto, ya que es libre de manipular cualquier escalera social. Y eso, es lo que creo que sucede. Las personas no son libres, son consecuentes con sus hechos, son débiles e intentan mantener la armonía obedeciendo lo común. Los que tienen coraje y ganas de ser libres se convierten en jugosos gusanos que hay que absorber para que no se den cuenta del rico sabor de su propio jugo. Y caen en la tentación de hacer el bien, pensando que lo hacen y caen sobre las rejas de la felicidad, haciendo lo mismo que los demás, nada.

No pretendo crear un político debate sobre el bien y el mal, ya que es recíproco, pero si pongo en piedra de juicio las desventajas que tiene la persona  al someterse a la felicidad común, el sometimiento inaudito, que se hace sin querer y por los sentimientos que emanan de la energía interna del foco incontrolable de pasiones.

Y no pensaré como Allan Poe, sino como Mallarme, las palabras son solo ideas mal expresadas, son los que captan la idea y la estrujan en sus cabezas, los que de verdad aprovechan su tiempo y vista leyendo tales barbaries.

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