Ellos se rebosan en sus historias y pesquisas que han sobrevivido al paso de las primaveras. Oídos inquietantes y aburridos los escuchan, mientras los entonces y las exclamaciones tipo OH! abundan. Las mujeres expresan su aprobación y asienten con la cabeza zarandeándola de arriba hacia abajo, también añaden información a la historieta, datos que sobran, pero que son muy importantes, como la profesión de la prima segunda del cuñado de la vecina.
-¡Niñas, a jugar a la terraza! decía la abuela soltera.
Vestidos costosos abundaban en aquella sala. ¿cuánto hilo habría allí? y ¿cuántas mentes desabrochadas? Bueno, a mi me cobraban por esto, servir copas hasta que los ricos se vuelvan pobres. Pero me divertía tanto viendo aquellas mentiras desveladas con dulces bebidas que me debían.
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