Otro insecto que vuelve a los instintos intrínsecos de su especie.
Es necesario llegar a los extremos de la cola para ver lo biscozos que pueden llegar a ser. Y luego, como se inmiscuyen en su propio rabo al ver que van a ser casados.
No entiendo como se puede pedir más de lo que se quiere.
No entiendo los arrebatos asesinos que arrebatan mi ser.
No entiendo estos nudillos pelados.
No entiendo cómo puedes mirarme a los ojos.
Ojos
Ojos que te han devorado
amado
soñado
endulzado...
Duele pensar que tus sueños no son reales, que debes girar el timón, y así no rozar tu navío contra una plaga de rocas mutantes.
Lo peor de todo es que el insecto es hermoso, y no sé que me da.
Siento en el pecho una herida muy profunda que no sé como curar, y voy a quererme un poquito, porque si no lo hago yo, ¿nadie lo va a ser? - No sé.
Puede...
Tal vez, me quede en la cama advirtiendo a las polillas qué morada escoger para posar sus huevos.
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