Coge aire.
No lo sueltes
¡siente!
Nada se compara a la emoción de caminar sobre la tierra
mojada por la lluvia donde dos amantes discutieron hasta el amanecer antes de quedarse en la casa del otro desayunando café recién exprimido.
Escucha el pulso, la emoción de contener el aliento y disfruta de las vivencias que olvidan la quietud.
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