Anunciar el alba

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"Querida imaginación, lo que amo sobre todo en ti es que no perdonas." André Breton

sábado, 15 de agosto de 2015

Segundo capítulo.Nuevos integrantes en el grupo

Nuevos integrantes en el grupo



Una tarde de verano nos visitó Aitor, de la familia de Tor, puesto que su padre se llama Víctor y su hermano Héctor, todos terminan sus nombres con esas tres letras T-O-R. Ellos dicen que tienen dentro de sí los poderes del rayo, aunque todavía no se han atrevido a utilizarlos.

Aitor supo que era diferente a los demás, su comportamiento era singular, tranquilo pero siempre alerta a hechos sobrenaturales. En cuanto Flecha de fuego y Helen se reunieron le contaron con pelos y señales como encontraron sus poderes. Aitor sin dudarlo afirmó que lo sabía y desveló innumerables verdades que a ojos de otros estaban ocultos.

No se habían percatado que en el piso superior de la vivienda de Helen se encontraba un portal, un agujero de gusano que permitía la tele transportación. Y como todo portal, éste tenía un guardián muy especial, Ícaro, un señor conejo bastante armonioso, se camuflaba muy bien entre los terrestres y solo Aitor podía conversar con él.
Mientras tanto, Flecha roja había descubierto su nombre interno, Daraen, a efectos de su personaje favorito de un juego bastante reconocible, se identificaba porque llevaba consigo una flecha en forma de rayo. Daraen estaba encontrando su propia identidad aprendiendo nuevos hechizos, leyendo y utilizando sus pensamientos mágicos.

Helen necesitaba salir a entrenar con los dos hechiceros a un parque terráqueo que había descubierto junto con su compañero aún no nombrado en estas páginas.
Los tres se atrevieron a recorrer aquel parque lleno de escondites y laberintos. Era un lugar alejado de los terrestres y de las espías más arpías de la galaxia, las palomas. Siempre atentas de cualquier movimiento sospechoso y mágico que ocurriera en la Tierra. Utilizando sus cacas marcaban a los humanos para que éstos no sufrieran el poder de la magia.

Menos mal que nuestros protagonistas estaban inmunizados a cualquier mandato de éstas. Es una larga historia, pero creo que tengo un par de minutos para contarla. Hace muchos años el padre de Helen decidió entrenar espías, ellas, las palomas. Sabía que si se aliaba a ellas, éstas serían afables con su familia y no comunicarían nada extraño a los guardianes del planeta Tierra. El padre de Helen conspiraba la presencia de poderes sobrenaturales en sus tres hijos y no quería que nada malo les pasara.

Las palomas que entrenaba eran de la liga mayor, es decir, de la élite platino. Ellas viajaban en tiempo record todas las islas del archipiélago. Era un entrenamiento duro, cada paloma debía recorrer las montañas más altas y profundas al menos dos veces a la semana. Así es como se reclutaba a las espías más audaces.
Aunque cuando salían del hogar, las otras palomas sospechaban de los poderes de Helen, ella tenía que estar atenta a cualquier movimiento extraño en el ambiente cuando se encontraba con Daraen y Aitor.

Aquella tarde de verano fue memorable porque en el parque terrestre fue donde Aitor encontró su verdadero nombre Super pegajoso, predecía los objetos que estaban ocultos y además indicaba algunos caminos muy fiables. Su primera conexión con los dragones fue en aquel parque. Encontró un mapa, se lo dio a Helen para que lo interpretara, lo abrió y dio un salto atrás, se asustó, porque dentro se encontraba una cría de dragón.

Empezó a hacer frío, se estaba acercando la noche; así que se refugiaron en su morada custodiada por espías entrenadas. Cuál fue su sorpresa que se encontraron a un viejo amigo y compañero de Helen, su amor eterno.

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