Nuevos integrantes en el grupo
Una tarde de verano nos
visitó Aitor, de la familia de Tor, puesto que su padre se llama Víctor y su
hermano Héctor, todos terminan sus nombres con esas tres letras T-O-R. Ellos
dicen que tienen dentro de sí los poderes del rayo, aunque todavía no se han
atrevido a utilizarlos.
Aitor supo que era
diferente a los demás, su comportamiento era singular, tranquilo pero siempre
alerta a hechos sobrenaturales. En cuanto Flecha de fuego y Helen se reunieron
le contaron con pelos y señales como encontraron sus poderes. Aitor sin dudarlo
afirmó que lo sabía y desveló innumerables verdades que a ojos de otros estaban
ocultos.
No se habían percatado
que en el piso superior de la vivienda de Helen se encontraba un portal, un
agujero de gusano que permitía la tele transportación. Y como todo portal, éste
tenía un guardián muy especial, Ícaro, un señor conejo bastante armonioso, se
camuflaba muy bien entre los terrestres y solo Aitor podía conversar con él.
Mientras tanto, Flecha
roja había descubierto su nombre interno, Daraen, a efectos de su personaje
favorito de un juego bastante reconocible, se identificaba porque llevaba
consigo una flecha en forma de rayo. Daraen estaba encontrando su propia
identidad aprendiendo nuevos hechizos, leyendo y utilizando sus pensamientos
mágicos.
Helen necesitaba salir a
entrenar con los dos hechiceros a un parque terráqueo que había descubierto
junto con su compañero aún no nombrado en estas páginas.
Los tres se atrevieron a
recorrer aquel parque lleno de escondites y laberintos. Era un lugar alejado de
los terrestres y de las espías más arpías de la galaxia, las palomas. Siempre
atentas de cualquier movimiento sospechoso y mágico que ocurriera en la Tierra.
Utilizando sus cacas marcaban a los humanos para que éstos no sufrieran el
poder de la magia.
Menos mal que nuestros
protagonistas estaban inmunizados a cualquier mandato de éstas. Es una larga
historia, pero creo que tengo un par de minutos para contarla. Hace muchos años
el padre de Helen decidió entrenar espías, ellas, las palomas. Sabía que si se
aliaba a ellas, éstas serían afables con su familia y no comunicarían nada
extraño a los guardianes del planeta Tierra. El padre de Helen conspiraba la
presencia de poderes sobrenaturales en sus tres hijos y no quería que nada malo
les pasara.
Las palomas que entrenaba
eran de la liga mayor, es decir, de la élite platino. Ellas viajaban en tiempo
record todas las islas del archipiélago. Era un entrenamiento duro, cada paloma
debía recorrer las montañas más altas y profundas al menos dos veces a la
semana. Así es como se reclutaba a las espías más audaces.
Aunque cuando salían del
hogar, las otras palomas sospechaban de los poderes de Helen, ella tenía que
estar atenta a cualquier movimiento extraño en el ambiente cuando se encontraba
con Daraen y Aitor.
Aquella tarde de verano
fue memorable porque en el parque terrestre fue donde Aitor encontró su
verdadero nombre Super pegajoso, predecía los objetos que estaban ocultos y
además indicaba algunos caminos muy fiables. Su primera conexión con los
dragones fue en aquel parque. Encontró un mapa, se lo dio a Helen para que lo
interpretara, lo abrió y dio un salto atrás, se asustó, porque dentro se encontraba una
cría de dragón.
Empezó a hacer frío, se
estaba acercando la noche; así que se refugiaron en su morada custodiada por
espías entrenadas. Cuál fue su sorpresa que se encontraron a un viejo amigo y
compañero de Helen, su amor eterno.
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