Anunciar el alba

Anunciar el alba
"Querida imaginación, lo que amo sobre todo en ti es que no perdonas." André Breton

jueves, 13 de agosto de 2015

Única

Cuando regaba las plantas de su jardín se daba cuenta que era necesario sentir la brisa proveniente de la montaña.

Como hábito cerraba sus grandes ojos marrones e imaginaba ser como ella, tan sencilla, perfumada y colorida. Pues, ella siempre disfrutaba de las insoportables pequeñas gotas de lluvia que acaban empapando. Sí, esa criatura terrestre amarilla y diminuta.

El amanecer se convirtió en su estación favorita, porque significaba que iba a contemplarla, ofrecerle un poco de agua, disfrutar del suave olor, no quería que se fuera, ella era su fiel compañera. Y su afirmación más certera durante seis inviernos era que ni un campo repleto de copias de ese mismo ser que le adormecía en sus peores pesadillas, se podría igualar a su verdadera esencia natural. Se atrevía a decir en público que había tenido el placer de contemplar a otras, pero ninguna como ella, tan dulce y elegante, se merecía el nombre de una estrella.

Aquella flor de su jardín que relucía tan brillante que en su imaginación siempre quedó el recuerdo aromático que apaciguaba sus temores más profundos.

Ella
su doncella
generaba fusiones de
vivencias
en sueños de mediodía.
Ella
que fue su centinela
irradió sus sentidos
para hacer su vida
más amena







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